El viajero en busca de sentido.
El turismo de naturaleza, el glamping y Guatavita, con los datos oficiales de hoy.
Las visitas a los Parques Nacionales Naturales se triplicaron entre 2020 y 2023, y Guatavita es hoy el municipio de Cundinamarca con más glampings registrados. Detrás de esas cifras hay un viajero que busca naturaleza y calma. Sobre él escribí para ANeIA, Agronegocios e Industria de Alimentos y Ecoturismo, un proyecto de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes que dirigía el economista Carlos Gustavo Cano, exministro de Agricultura y Desarrollo Rural y excodirector de la Junta Directiva del Banco de la República.1 Aquí está ese artículo, con correcciones menores, y lo que muestran hoy los datos oficiales.
El artículo.
El turismo de naturaleza se ha convertido, en Colombia y en el mundo, en el sector del turismo con mayor crecimiento de esta industria y en una tendencia que ni siquiera la pandemia ha podido contener.
Según el último informe de turismo del MinCIT, «El turismo en cifras: octubre 2021», la ocupación hotelera nacional en ese mes superó en 25,8 puntos porcentuales la ocupación del mismo mes de 2020. De igual forma, el número de personas que realizaron turismo interno o excursionismo en el tercer trimestre de 2021 creció en 74,35 puntos porcentuales con respecto al tercer trimestre de 2020.2
Este crecimiento récord en cifras refleja un cambio en las tendencias de consumo e intereses del viajero. En esta nueva realidad, en la que aún se vive la incertidumbre e incomodidad por los nuevos protocolos internacionales de inmigración, la cancelación de vuelos y la preocupación latente ante un posible contagio, el turismo de masas, donde conocer más destinos en menos tiempo era el boom, ya no es el protagonista. Las nuevas tendencias apuntan hacia un turismo local, de bienestar, sensorial y de lentitud.
Según estudios realizados por el doctor Claudio Milano en la Escuela Internacional de Turismo y Hospitalidad Ostelea de Barcelona, desde 2010 inició la tendencia del movimiento slow: un turismo de bienestar, de lentitud y sensorial, que ha evolucionado de acuerdo con las necesidades de un sector en constante cambio y que responde «(…) a elementos como la cultura, experiencia, emoción, sentido, responsabilidad, sostenibilidad, autenticidad y exotismo».3
El turismo o movimiento slow, según el centro virtual de formación turística Innovtur, «no es otra tipología o segmento turístico, en esencia forma parte de un estilo de vida y se puede concebir como una forma de viaje más relajada y sin prisas que supone desconectarse de la rutina para reconectarse genuinamente consigo mismo y con el lugar, su cultura, costumbres, gente y entorno medioambiental, desde una actitud de viaje distinta a la tradicional (…)».4
En ese sentido, este movimiento se acopla con la naturaleza, lo rural y el atractivo que ofrece para sus visitantes: personas que cada vez más van en busca de algo más allá de una experiencia, más allá de una emoción; van en busca de despertar los sentidos. A lo anterior se suma el crecimiento de la oferta de alojamientos rurales, pues, en especial en las cercanías de las ciudades principales, la creciente demanda no ha sido del todo cubierta, y eso se ha convertido en una oportunidad de negocio interesante para los emprendedores.

Guatavita es una muestra del potencial que tiene el turismo de naturaleza y de lo bien que este se acopla con las nuevas tendencias de consumo acentuadas por la pandemia. Dentro del turismo de naturaleza existe un concepto que se ha vuelto moda recientemente, el glamping. La palabra surge de la combinación de glamur y camping, y alude a una experiencia de acampar con las comodidades o lujos de un hotel convencional.
Cuando inicié con mi familia el proyecto de alojamiento rural en 2019, éramos los segundos en ofertar glamping en Guatavita. Hoy en día, son más de 40 los glampings que se reconocen en los alrededores.

El crecimiento del turismo de naturaleza ha supuesto nuevas oportunidades y nuevos retos, y los he vivido personalmente. Estos alojamientos han significado una fuente de trabajo estable para la gente de la región, y el sector turístico ha logrado emplear directa e indirectamente a sus habitantes.
Con las estadísticas actuales no es fácil medir el impacto que ha tenido el turismo en los habitantes locales. No obstante, los viajeros han sido testigos de este impacto positivo, y valoran ser atendidos por personal de la región, conocedor de las costumbres y la cultura de la región que visitan. El 48 % de los comentarios que ha recibido mi alojamiento menciona el servicio o la atención al cliente como el atributo más destacado de su estadía, y, sumado a eso, destacan las vistas naturales, el aire fresco y la desconexión. Todo lo anterior alude a las sensaciones y sentimientos que los huéspedes tuvieron durante su estadía.
En conclusión, el turismo de naturaleza ha llegado para quedarse, y el glamping, como referente de este sector, es muestra de ello. Este turismo se acopla con las nuevas tendencias que se han forjado en las últimas décadas, se ha acentuado por la pandemia y responde a los intereses del viajero en busca de sentido. La creciente demanda de este tipo de turismo ha sido aprovechada por emprendedores que no tienen conocimiento sobre hotelería ni sobre prácticas sostenibles como, por ejemplo, el cuidado del agua o el manejo de desechos y aguas negras. Eso se hace latente como una amenaza para el medio ambiente, y por eso se debe abordar pronto. Así pues, sugiero prestarle especial atención a este tipo de problemáticas y abordarlas en un marco constructivo, con el fin de ayudar al pequeño empresario a garantizar su sostenibilidad y, con ello, permitirle al viajero seguir encontrando el sentido en el turismo de naturaleza.
El turismo de naturaleza, en cifras.
Releído hoy, el artículo acertó en la dirección y se quedó corto en un matiz. La pandemia sí golpeó el turismo de naturaleza: en 2020 los Parques Nacionales Naturales recibieron 510.060 visitantes, una cuarta parte de los del año anterior. Pero la recuperación fue tan rápida como la caída. En 2023 ya eran 1.572.646, tres veces los de 2020 y un 71 % más que en 2014.5
Los hoteles cuentan la misma historia. En 2020 la ocupación hotelera del país cayó a 29,9 %. En 2022 llegó a 55,4 %, por encima del 48,9 % de 2019, y desde entonces ningún año ha bajado de 50 %.6
El viajero es local.
El artículo decía que el turismo de masas había dejado de ser el protagonista y que las nuevas tendencias apuntaban a un turismo local. Para la región que rodea a Bogotá, los datos del DANE lo confirman. En la región central, que reúne a Boyacá, Cundinamarca, Huila y Tolima, cada mes de 2025 más de nueve de cada diez huéspedes de hotel vivían en Colombia. En el país, la proporción es de cerca de siete de cada diez.6
Y viajan para descansar. En 2025, el 70,1 % de los huéspedes de la región central llegó por vacaciones, ocio o recreo, frente al 65,9 % de 2019. En Bogotá, donde se viaja sobre todo por trabajo, fue el 33,7 %.6
Cuándo viajar sin prisa.
La misma encuesta trae un dato práctico para quien busca calma. En la región central, los meses de menor ocupación hotelera en 2025 fueron febrero, marzo y septiembre, y los de mayor, enero y diciembre: 32 % en febrero frente a 40,6 % en enero.6 Febrero, además, ha estado entre los tres meses de menor ocupación casi todos los años desde 2019, sin contar 2020. Son buenos meses para encontrar habitaciones libres.
Guatavita, destino de glamping.
Hoy hay una forma oficial de contar los glampings: el Registro Nacional de Turismo los tiene como una categoría propia. En agosto de 2026 había 644 glampings activos en Colombia, y Guatavita es el tercer municipio del país con más glampings registrados, después de Ibagué y Pereira, y el primero de Cundinamarca.7
Cuidar el lugar.
El artículo terminaba con un llamado a cuidar los recursos del lugar y a manejar bien los desechos y las aguas residuales. En KingDome lo tomamos como un compromiso: apoyamos a proveedores locales y, desde 2019, hemos sembrado más de mil árboles en el terreno. La mayor parte de nuestro equipo es de Guatavita y sus alrededores. La historia de KingDome y de quienes lo hacemos está en Nosotros.
“El turismo de naturaleza ha llegado para quedarse.”
Las fechas libres y el precio de cada domo están en el inicio. El Domo Navío, el Domo Fragata y el Domo Corbeta tienen cada uno su página.
Fuentes.
- Juan Pablo Carvajal, «El viajero en busca de sentido», ANeIA, Facultad de Administración, Universidad de los Andes, 20 de febrero de 2022. ↑
- Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, «El turismo en cifras: octubre 2021», 2021. ↑
- Claudio Milano, «Tendencias en viajes y saturación turística», Ostelea School of Tourism & Hospitality, Barcelona, 2018. ↑
- Innovtur, «¿Qué es el turismo slow? Una forma natural de viajar, una actitud hacia el viaje», 18 de febrero de 2021. ↑
- Parques Nacionales Naturales de Colombia, «Histórico de visitantes años 2010 a 2023», febrero de 2024. ↑
- DANE, «Encuesta Mensual de Alojamiento (EMA)», anexos de agosto de 2026: ocupación anual (acumulada de enero a diciembre) y mensual por región, huéspedes residentes y no residentes, y motivo de viaje. Las cifras de 2023 en adelante son provisionales. Consultada en octubre de 2026. ↑
- Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, «Registro Nacional de Turismo (RNT)», datos abiertos, corte de agosto de 2026, prestadores activos. Consultado en octubre de 2026. ↑
Escribe Juan Carvajal, cofundador de KingDome.

